sábado, 22 de enero de 2011

CUIDADO CON EL ECUMENISMO DISFRAZADO

título de alerta, queremos llamar la atención de los cristianos sinceros. ¡Cuidado con el ecumenismo disfrazado!
La guerra de las elecciones terminó. Entre salvos y perdidos, el mayor perjudicado fue el Reino de Dios. Eso, porque se vio a algunos líderes, supuestamente convertidos, uniéndose de cuerpo, alma y espíritu al liderazgo romano a favor del candidato de las elites. Si se hubieran entregado al Señor Jesús de la mismo forma en la que abrazaron la campaña política, jamás, en ningún momento, se someterían a semejante herejía.
La gravedad del problema no está apenas en los intereses personales, sino en ponerlos por encima del Reino de Dios. El siervo de Dios sirve a Jesús, no a sí mismo. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará (Juan 12:26). La pregunta que se hace ahora, después de los resultados de la elección es: ¿Dónde está la honra de los profetas viejos?
Por vocación, la obligación del pastor es sacrificarse para conducir al rebaño a pastos verdes. Esa es nuestra obligación ante Dios y el mundo; no abrir la puerta del corral y llevar a las ovejas indefensas a la jauría de lobos.
En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. (Lucas 12:1). Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceris (Mat. 7:15-16).

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